Mitos del amor romántico (II) | Psicólogos en Valencia

Mitos del amor romántico (II)

Existen multitud de ideas acerca del amor, ideas que suelen compartir todos los miembros de una sociedad determinada y que nos marcan lo que es correcto y/o deseable respecto a las relaciones de pareja, y lo que no lo es. Estas creencias no surgen de manera arbitraria, sino que están creadas en un determinado contexto histórico y tienen un sentido, afianzar y legitimar el orden social existente.

A este tipo de ideas y creencias sobre el amor se les ha llamado mitos del amor romántico.

 

¿QUÉ ES UN MITO?

Un mito es una creencia compartida por una cultura o sociedad determinada que es tratada como objetiva y verdadera.

Esta creencia no se limita a ocupar cierto espacio en nuestra mente, sino que tiene un valor pragmático, ya que marca hacia donde debe ir encaminada nuestra acción, validando o desacreditando nuestro comportamiento en función de si está o no en concordancia con el mito.

 

¿CUÁLES SON LOS MITOS DEL AMOR ROMÁNTICO?

A causa de la larga trayectoria que lleva el ideal de amor romántico en nuestra cultura, son bastantes los mitos existentes que giran alrededor de esta idea. Algunos de los más destacados son estos:

1- Mito de la media naranja: Viene de la obra de Platón “El Banquete”. En ella relata cómo los humanos eran originalmente una unidad compuesta de dos seres, y que

fueron separados por retar a los dioses. Según esta obra sólo se puede alcanzar la felicidad cuando encontramos a la otra mitad que nos fue arrebatada. Este relato parece muy antiguo, sin embargo es muy actual escuchar frases como “es mi media naranja”, “estamos predestinados”, o similares.

Esta idea es peligrosa pues se basa en la creencia de que somos incompletos, necesitamos otra persona, la pareja, que es la encargada de proporcionarnos la felicidad que solos no conseguimos alcanzar. Pero lo cierto es que no necesitamos de una pareja para lograr ser felices y llevar una vida plena. Tener pareja es un complemento que puede facilitar la vida de muchas personas, no de todas, y debemos verlo como una elección personal, no como requisito indispensable.

Además este mito da por sentado que sólo existe una única persona capaz de completarnos, de hacernos felices. Sin embargo son muchas las personas que pueden encajar con uno, tener valores similares y caracteres que se amolden entre sí.

 

2- Mito de la omnipotencia o “el amor todo lo puede”: Es la creencia de que aunque en una relación surjan dificultades de la índole que sea, al final el amor triunfará y habrá valido la pena pasar por todo eso.

Es común ver esta idea en películas, series, libros, validando así el contenido del mito. Sin embargo, bajo este ideario podemos estar aguantando situaciones intolerables que van en contra de nuestro bienestar.

Hay parejas que por mucho que se quieran no funcionan, diferentes valores, distintas expectativas de vida, incompatibilidad de caracteres, etc. Y es probable que aquí el amor no sea suficiente.

Es importante mirar por el bienestar personal y no dejarnos llevar por relaciones que nos están haciendo algún mal, porque el amor no todo lo puede.

 

3- Mito de los celos: Reproduce la idea de que en todo verdadero amor debe existir un componente de celos, es decir, si amas a alguien es normal o incluso bueno, sentir celos en determinadas situaciones, este hecho constituye una prueba de que la pareja te ama de verdad. Nada más lejos de la realidad. Los celos son una muestra de inseguridad por miedo a perder a la persona amada, además pueden indicar en muchos casos, dependencia y posesividad. Es inaceptable tolerar ciertos comportamientos y actitudes amparándonos en la idea de que siente celos porque nos ama. Amar no significa control ni dominancia, tiene más que ver con elegir libremente a otra persona, y saber que nos ha elegido a nosotros, por alguna razón.

Es imposible tener una certeza absoluta de que nuestra pareja nos es fiel, en el momento actual o en el futuro, pero es necesaria la confianza mutua para desarrollar una buena relación de pareja.

 

4- Mito de las discusiones o “los que se pelean se desean”: Se basa en el concepto de que aquellas parejas que más discuten lo hacen porque tienen sentimientos intensos y verdaderos. Sin embargo no hay ningún tipo de relación entre discutir o no hacerlo y el amor que se siente.

Existen parejas que tienen más similitudes, puntos de vista compartidos o personalidades que se complementan. Estas parejas es probable que no discutan de forma frecuente; sin embargo su amor puede ser tan intenso como el de otra pareja que tiene más discusiones.

Por otro lado es peligroso lo que nos trasmite este mito, pues bajo este ideario podemos estar normalizando el conflicto aguantado situaciones intolerables y violentas. Una relación de pareja se basa, o debería hacerlo, en el bienestar mutuo; en que nos hagan (y hagamos) la vida fácil, no en tragar con todo en nombre del amor.

 

5- Mito de la exclusividad: Este mito encierra varias ideas. Una de ellas es que si tenemos pareja no es aceptable que nos atraigan otras personas. Sin embargo, la realidad es que podemos sentirnos atraídos por varias personas además de por nuestra pareja. Siempre existirá alguien que nos atraiga por la cualidad que sea, físicamente, intelectualmente, personalidad, formas de ver el mundo… no podemos pretender que esto no ocurra. Es importante verlo como algo normal propio de nuestra naturaleza. Dependerá de cada pareja que se acepte o no llevar a un paso más esta atracción hacia otras personas.

Otro concepto relacionado con esta idea es el mito de la monogamia. Este mito da por sentado que “lo normal” es una relación de pareja exclusiva, es decir, sentir amor por una sola pareja y serle fiel a lo largo de todo el tiempo que dure la relación. No obstante, la monogamia no es una imposición divina, sino que es algo que libremente podemos elegir, no debe darse nunca por supuesta. Cada pareja debe pactar lo que más satisfacción le reporte, sea la decisión que sea, pues no debería hacer moldes establecidos en los que insertarnos.

 

6- Mito de la convivencia o el matrimonio: Es la creencia imperante de que toda relación debe culminar en la convivencia o matrimonio. Es el camino “apropiado” y esperado en nuestra sociedad.

Muchas personas creen que si alguien lleva una relación de pareja durante años y todavía no conviven, no es realmente una auténtica relación. No es cierto. Cada pareja es un mundo y tiene diferentes formas de llevar su relación. A veces por circunstancias no es posible la convivencia, causas que van desde lo económico, relación a distancia, cargas familiares, etc. En otras ocasiones esta falta de convivencia no es más que el deseo totalmente valido de vivir por separado.

Cada pareja tiene que elegir libremente aquella opción que más le satisfaga, y aunque sea difícil, intentar no seguir rutas establecidas que no queremos para nosotros, y que marcan lo que nos debe hacer feliz.

 

7- Equivalencia del enamoramiento con el amor: Parte de la idea de que el amor es todo aquello que implica emociones intensas y fuertemente sentidas, pero el amor es un proceso largo que se da en varias fases.

La primera de ellas es el enamoramiento. Durante el enamoramiento se produce un desate de hormonas y neurotransmisores en nuestro cuerpo. Es un proceso químico, además de psicológico, e incluso literario (no pretendo quitarle la magia), pero es importante destacar su esencia biológica. Este estado consume muchos recursos en nuestro cuerpo, por lo que no lo podemos mantener eternamente. Así pues da lugar a otros tipos de amor, más pausados y maduros, pero de más valor. En esta etapa predominan los sentimientos de confianza, cuidado del otro, intimidad, compenetración y complicidad.

Es importante conocer cómo se desarrolla el amor para que no se produzcan falsa expectativas que nos priven de disfrutar de una relación de pareja consolidada y valiosa.

 

8- Mito de la unidad: Este mito nos dice que ambos miembros de la pareja deben ser uno, ver las cosas del mismo modo, tener actitudes y creencias similares y compartir el mayor número de actividades posible.

No obstante es importante recordar que una pareja consta de dos miembros independientes, esto quiere decir que no hay ningún problema en que cada uno tenga puntos de vista distintos sobre algunas cosas. Además es recomendable que cada uno tenga su espacio personal, sus hobbies, sus actividades y de esta forma poder enriquecerse no sólo con su pareja, sino independientemente de esta.

 

Teniendo en cuenta todas estas ideas es importante revisarlas, ver hasta qué punto nos las creemos y ponemos en práctica, e intentar derribarlas para poder construir relaciones afectivas satisfactorias.

Además, no sólo debemos hacerlo por nuestro propio beneficio individual, si no para poner en jaque todo un sistema de creencias falsas que llevan a la gente a reproducir modelos establecidos a costa, en no pocas ocasiones, de su felicidad.

 

 

“Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja, y que la vida solo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad.

No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en la vida merece cargar en las espaldas la responsabilidad de completar lo que nos falta.

Nos hicieron creer en una fórmula llamada “dos en uno”: dos personas pensando igual, actuando igual, y que era eso lo que funcionaba.

No nos contaron que eso tiene nombre: anulación. Y que solo siendo individuos con personalidad propia podremos tener una relación saludable.

Nos hicieron creer que el matrimonio es obligatorio y que los deseos fuera de ese término deben ser reprimidos.

Nos hicieron creer que solo hay una fórmula para ser feliz, la misma para todos, y los que escapan de ella están condenados a la marginalidad.

No nos contaron que estas fórmulas son equivocadas, frustran a las personas, son alienantes, y que podemos intentar otras alternativas.

Tampoco nos dijeron que nadie nos iba a decir todo esto… cada uno lo va a tener que descubrir solo.

Y entonces, cuando estés muy enamorado de ti mismo, podrás ser muy feliz y amar de verdad a alguien.

Vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor… aunque la violencia se practica a plena luz del día.”

JOHN LENNON


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